El Factor Universal

La violencia y la degradación social constituyen un mal que se está incrementando año tras año. Investigadores sociales, gobernantes y personas interesadas en este fenómeno observan su crecimiento continuo, a la vez que se intenta de manera infructuosa toda clase de medidas tendientes a reducirla o combatirla. Generalmente el resultado es el mismo las medidas no logran deducir los niveles de violencia y criminalidad de las ciudades.

Es que acaso no existe una solución a este problema?, Acaso no se cuenta con un antidoto comprobado para reducir el mal? acaso está la humanidad condenada a vivir irremediablemente un crecimiento del número de muertos, y delitos cada año y ser impotente para atacar el problema?. La respuesta es que si existe una forma de enfrentar el problema y existe solución.




Abordando el Problema

El ser humano generalmente se comporta hacia las demás personas de la misma forma como a el lo han tratado, hace eco a la máxima que dice “Así como me hacen así mismo hago”. Esto se observa cuando alguien saluda a otra persona generalmente recibe otro saludo como respuesta, o cuando se hace algún favor por lo general es devuelto el bien aunque no sea de manera inmediata, pero crea en quien lo recibió un deseo de tratar como lo han tratado. Si bien esto es cierto para los actos positivos y amables entre los seres humanos, tambien lo es respecto a los actos de perjuicio que se suceden entre las personas.

Por ejemplo generalmente quien ha sido despojado de algún bién, o ha sufrido un acto contra su integridad tiende a tomar medidas de fuerza para evitar que eso vuelva a suceder o en otros casos justificaría actuar de la misma forma como a el lo han tratado, es decir puede resentirse, vengarse, o reaccionar en igual manera hacia otros para que sientan lo mismo que el ha sufrido. Lo que en otras palabras sería “ojo por ojo, diente por diente”[Exodo 21:24]. Esta es la forma los actos de violencia se reproducen y se incrementan, entonces se debe esperarar que quien ha sido insultado, maltratado se resienta y trate después como lo han tratado. Es posible que existan algunos casos de personas que no reaccionen así, pero la regla es que generalmente así sucede.
Por tanto no nos debe asombrar que vez tras vez la violencia se incrementa y que las medidas para reducirla resultan insuficientes pues ellas no hacen un diagnostico correcto, y menos van a dar la medicina adecuada. Si las acciones amables entre las personas hacen que se produzcan más actos amables, los actos perjudiciales causan generalmente que se produzcan más actos de la misma naturaleza y asi la cadena no tiene nunca parar por eso la violencia se crece porque es el cumplimiento del proverbio “todo lo que el hombre sembrare esto tambien segará” [Galatas 6:7].



La Ley de la Acción y la Reacción

Para pensar en la manera de reducir la violencia en las ciudades debemos entender cómo es que crece o se incrementa esta violencia. Podemos pensar que en una sociedad funcionan las leyes naturales y se cumplen de la misma manera como se observa el cumplimiento de las leyes en la naturaleza. Desde temprana edad se nos enseño que existe una ley física que consiste en que toda acción genera una reacción igual pero en sentido contrario, esto quiere decier que si una persona golpea con su mano a la pared, esta misma persona va a experimentar en forma de reacción a su golpe una presión desde la pared hacia su mano, esta es la razón por la cual va a sentir dolor en la mano, Esta es la llamada segunda ley de Newton.

La misma ley se cumple en todo lo que hace el ser humano en lo que respecta a relacionarse con las personas, así como se trata a los demás así va a ser tratado, porque las personas generalmente contestan una acción de la misma manera como lo tratan. Habrá exepciones a la regla, pero en general la persona a la cual por ejemplo le han sido infiel, le han mentido, o le han robado, va a pensar o justifica comportarse de la misma manera con las otras personas, y esta forma de tratar a los demás va a ser tan común que al final como resultado se observara que la gente se trata mal. Es decir aquí se cumple la máxima que dice “con la misma medida que mides os volverán a medir” [Lucas 6:38]

Excepción a la Regla

Aunque es una ley natural y en consecuencia siempre se cumple, existen algunos casos a los cuales la reacción de una persona va a ser diferente a la forma como lo tratan, a lo cual le vamos a denominar una excepción, pero nadie se adelante diciendo yo soy la excepción porque antes es necesario definer cuales son las excepciones a la regla. Existe un tipo de excepciones en las cuales la persona afectada por ejemplo no responde en el mismo momento de igual forma como ha sido tratado, por ejemplo quien recibe un insulto puede ser que no conteste de la misma forma porque quiere cuidarse de no pasar por grosero ante otros pero en su interior si hubiera la posibilidad contestaría el insulto con otro insulto, este es un tipo de excepción aparente de la regla, pero en realidad lo que ha sucedido es que la persona ha ocultado su verdadera forma de contestar, pero en su interior ha reaccionado de la misma forma a como lo han tratado, solo ha faltado la oportunidad de manifestar su ira con otro insulto.

Este tipo de excepciones no van a ser consideradas como tales. En cambio si se van a considerar como excepciones, el comportamiento de una persona que a pesar de haber sido tratada mal por alguien y sin sentir rencor o algún otro interés egoista reacciona haciendo un bien hacia quien lo ha tratado mal. O aquella otra persona que responde con una sincera bendición hacia aquel que lo está maldiciendo. Se considera como una verdadera excepción aquella persona que antes de hacer algo a alguien primero piensa en ser guiado por el antiguo proverbio “Y como queréis que hagan los hombres con vosotros, así tambien haced vosotros con ellos” [Lucas 6:31] “si te abofetean en una mejilla, presenta la otra. Si te llevan a juicio y te quitan la camisa, dales tambien el saco. Si te obligan a llevar una carga un kilómetro, llevala dos kilómetros, dale al que te pida, y no le des la espalda al que te pida prestado. . . Ama a tu enemigo! Ora por los que te persiguen!. [Mateo 5:38-44]

Una persona que guie su vida por estos principios va a constituir un verdadero bien para la comunidad, en su vida no va a pagar mal por mal, y a sus enemigos le va a hacer la mayor suma de bien. En la comundad no se va a reproducir o incrementar la violencia, un ser humano así va a ayudar a conservar la comunidad y con la forma de actuar en su vida no se va a corromper mas la sociedad. Va a constituir un ejemplo de la forma en que se deba tratar a los demás. Esta personas “son la sal que hace que el mundo sea tolerable” “son la luz del mundo .. las buenas obras que realicen brillen de tal manera que los hombres alaben al Padre celestial!.” [Mateo 5:13-14].

Lo que más necesita la sociedad es a hombres y mujeres que respondan bien a cambio de mal, si en nuestro medio existieran mas personas que respondieran de esta forma y así enseñaran a sus familias y vecinos se experimentaría un cambio en la comunidad, la violencia se reduciría, la sociedad sería menos corrupta, la convivencia sería amable, la felicidad sería mayor porque las muertes se reducirían. Queda pues por explicar cómo lograr que en una comunidad existan personas que en lugar de reproducir la violencia sirvan para detenerla.

Una Propuesta de Antídodo - Un Poder que Transforma

Nadie se figure que las personas que constituyen estas excepciones son faciles de encontrar, si así lo fuera el mundo no estaría tan corrompido o degradado como lo está hoy. La naturaleza del ser humano es a responder de la misma forma como lo tratan, esa es la ley natural, la acción genera una reacción igual y en sentido contrario. El individuo es lo que ha sido engendrado es decir humano y terreno y por tanto se comporta como tal. El profeta Jeremías dice que por si mismo la persona no puede hacer el bien, “Mudará el etiope su piel? y el leopardo sus manchas? Así también, podréis vosotros hacer bien, estando habituados a hacer mal?. [Jeremías 13:23]

Se necesita un poder por fuera de la naturaleza del ser humano que reciba o amortigue en lugar de la persona la accion negativa, ya sea la bofetada, el insulto o el maltrato y que responda no como uno normalmente lo haría, sino por el contrario haciendo el bien a cambio del mal, ese poder lo suministra Jesús el Hijo de Dios porque “Ciertamente llevo él nuestras enfermedades, y sufrío nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido”. [Isaías 53:4]

Para que esto suceda la persona debe ser conmovida por la vida y muerte de Jesús “Porque el amor de Cristo nos constriñe, pensando esto: que si uno murió por todos, luego todos murieron” [2 corintios 5:14], cuando la persona esta convencida que la enseñanza de Jesús es la que ella desea ver en su vida, entonces por un proceso, que no se sabe explicar, ella tiene fe que va obedecer las enseñanzas del Maestro “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Este es el primero y grande mandamiento. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a tí mismo.” [Mateo 22:37-39] Luego por el poder de Dios “pues la voluntad de Dios es vuestra santificación” se produce un nuevo naciemiento en en la persona “De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aqui todas son hechas nuevas” [2 corintios 5:17]. La persona comienza a andar en novedad de vida “Todo aquel que es nacido de Dios, no practica el pecado, porque la simiente de Dios permanece en él; y no puede pecar, porque es nacido de Dios”, [1 Juan 3:9] Lo que antes practicaba ya no le gusta hacerlo y lo que antes no le gustaba ahora le gusta hacerlo, ya no gusta de mentir, robar, o matar, está dispuesta a amar a sus enemigos, a reconocer al Señor Dios como Creador de los cielos y la tierra y admitir que el séptimo día es reposo de Jehová.(2JT 46) Su vida será de acuerdo a los mandamientos de Dios que es la ley de la sociedad.

Esta es la manera como el cielo hace que las personas puedan amar a sus enemigos, bendecir a los que los insultan, poner la mejilla al que lo golpea, y orar por quienes los persiguen. Este es un proceso que puede durar toda la vida y es mencionado para nosotros de esta manera: “hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiendome a lo que está adelante, prosigo a la meta, al supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús.” [Filipenses 3:12-14]



Experimentando con un antídoto contra la Violencia


El tema de la violencia en las ciudades es tratado en esta investigación bajo los siguientes supuestos:
1] La violencia se reproduce de la misma forma como sucede en todos las acciones del mundo físico, es decir toda acción genera una reacción. Generalmente la gente trata a los demás de la misma forma como ha sido tratada.

2] Entre más haya gente en una sociedad que esté dispuesta a hacer bien a los demás aún cuando la hayan tratado mal, como consecuencia se puede observar que se reducirán las cifras de degradación y violencia en la sociedad.

El experimento consistíó en lo siguiente:

1) Se elaboró una encuesta para calificar a las personas en su comportamiento en la sociedad y la calificación oscilaba entre 0 y 10 puntos. Cuando el puntaje de la persona es alto o cercano a diez (10) esto indica que la persona con sus actos contribuye al respeto y bienestar de los demás o por el contrario si la calificación de la persona es un puntaje bajo cercano a (0) esto indica que la persona con sus actos contribuye a aumentar la degradación o la violencia en la sociedad. Además de esto el cuestionario contenía una pregunta especial llamada pregunta filtro que si era contestada positivamente indicaba que el promedio de respuestas de la persona iba a ser sercano a diez (10) puntos.

2) Seguidamente se conformó un grupo de cuarenta personas lo cual es estadísticamente representativo [ Wayne W. Daniel, Estadística con Aplicaciones a las Ciencias Sociales y a la Educación. Mc Graw Hill,1985, México, 1 Edc, pg 153. “Una muestra tamaño 30 es suficientemente grande como para garantizar la aplicación del teorema del límite central.” ], y se sumaron todas las calificaciones de los miembros del grupo. El puntaje total fue de 103 puntos.

3) Posteriormente se retiraron diez (10) de los cuarenta personas y se reemplazaron por otras diez nuevas, quienes en la pregunta filtro de la encuesta indicaban que hacían el bien a cambio del mal, se sumaron las calificaciones totales del nuevo grupo de cuarenta personas y efectivamente se observó que el puntaje mejoró a 123 puntos.

4) Dos veces mas se repitió el procedimiento de separar otras diez (10) personas antiguas del grupo de cuarenta y se reemplazó por nuevo personal que daba indicios de responder bien aún que los trataran mal. Se observó que efectivamente los puntajes de comportamiento de las nuevas personas mejoraron sucesivamente la calificación del comportamiento total del grupo a niveles de 153 y 197 puntos respectivamente cada vez que se reemplazaba con nuevas personas.

Lo observado en el experimento mostró que efectivamente el antidoto sometido a prueba sirve para que no se reproduzca la violencia en una sociedad. El experimento indicó que entre más personas portadores del antídoto existan en una sociedad van a aumentar los niveles de convivencia, de bienestar entre los pobladores y como resultado se van a disminuir las cifras de violencia y degradación de una sociedad.


Palabras Finales

Este estudio tiene dos aportes fundamentales, primero, provee un procedimiento para experimentar en ciencias sociales el cual siguió el rigor de confiabilidad y validez que amerita un estudio serio en ciencias sociales, segundo ofrece a los gobernantes y a las personas interesadas un antídoto al problema de la violencia. El antídoto para que tenga efecto debe ser asimilado de manera voluntaria por el ser humano. Las personas deben ser conmovidas por el ejemplo de vida observado en Jesús deben decidir libremente si quieren vivir de acuerdo a los 1os diez mandamientos de Dios que son las leyes por las cuales se rige el bienestar en la sociedad, cuando toman esta decisión reciben poder del cielo para comenzar a vivir de acuerdo a las leyes sociales que son los mandamientos de Dios.

Por tanto en la aplicación de este antídoto no se puede forzar a la gente para que lo asimile, debe existir libertad de conciencia al respecto porque “En asuntos de conciencia el alma debe ser dejada libre. Ninguno debe dominar otra mente, juzgar por otro, o prescribirle su deber. Dios da a cada alma libertad para pensar y seguir sus propias convicciones. “De manera que cada uno de nosotros dará a Dios razón de sí” [Romanos 14:12] Ninguno tiene derecho a fundir su propia individualidad en la de otro. En todos los asuntos en que hay principios en juego, “cada uno esté asegurado en su ánimo” [Romanos 14:5] En el reino de Cristo no hay opresión señoril ni imposición de costumbres.” Por tanto para que la gente asimile el antídoto y este tenga un efecto real en el bienestar de todos no se puede aplicar a la fuerza sino que cada uno voluntariamente debe decidir desear vivir de acuerdo a las leyes de Dios y pedirle al Creador posibilidad para hacerlo.

Sorprende saber que la solución para disminuir la degradación de hombres y mujeres ha estado siempre a la mano de la persona, pero la familia humana generalmente no ha hechado mano a este remedio. Eso tambien lo observó Cristo: “era el principe de los dolientes. Pero su sufrimiento provenía del sentimiento de la malignidad del pecado, del conocimiento de que por la familiaridad con el mal, el hombre se había vuelto ciego a su enormidad. Cristo vió cuán terrible es el dominio del pecado sobre el corazón humano, y cuán pocos estarían dispuestos a desligarse de su poder. Sabía que sin la ayuda de Dios la humanidad tendría que perecer, y vió a las multitudes perecer teniendo a su alcance ayuda abundante”. [Elena de White, El Deseado de Todas las Gentes. Acadey Enterprises, 1995, pg 505, 701]

Esta es la razón por la cual seguimos padeciendo las consecuencias de una sociedad violenta, observando impotentes día tras día el crecimiento de la cifras de victimas y la degradación de la sociedad, tratando el problema a ciegas porque no ha existido un diagnostico acertado y por tanto parece que vivieramos sin una solución, cuando realmente el antídoto ha estado a la mano del ser humano pero cuan pocos han querido tomarlo y vivir. [Juan 3:14-15, Números 21:9]


Atentamente


Edgar Rico
Director

Libertad de Conciencia
http://libertare.tripod.com
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